Es aquí donde quiero hacer un paréntesis y aclarar que todo lo que aquí expreso es una opinión muy personal y que respeto en todo sentido a las personas que profesan cualquier tipo de credo.
Para mí las religiones son, en palabras de Marx, el opio del pueblo, la razón por la cual el ser humano no ha despertado. Como vamos a crecer como especie si no somos autosuficientes del todo. Si seguimos buscando respuestas en el exterior, en el más allá, cobijados bajo el auxilio del “padre”. De nuevo, con todo respeto para los creyentes, pero las religiones son un insulto para el intelecto y es que en verdad no puedo entender como alguien puede creer en un cuento como ese, cuando lo más cercano a él son los tres cochinitos.
Para mí lo simple y primario en esto es tener fe en algo como una religión o un dios o un Cristo o un mensajero o llámenle como quieran. Yo abogo por la razón y el intelecto, por el hombre y su interminable insubordinación a lo pre-establecido. No estoy hablando de una anarquía sin sentido, hablo de extender los límites del hombre; limites ideológicos, físicos, sentimentales.
Mi lucha pues, es por el escepticismo y por el constante replanteamiento de nuestros esquemas mentales. Así de simple, pero muy muy lejos de lo primario.